Arroba

La primera vez que usamos un email como prueba, Internet aun era un bebe con pañales, y ni existía Facebook ni otras redes sociales. Ni siquiera existía Avezalia.

 

Un primer problema que se nos planteaba era el formato en el que presentar dicha prueba, ya que las demandas eran y siguen siendo en soporte papel, y los emails eran electrónicos. ¿Imprimirlos? Podían tacharnos el contenido. No estamos ante un correo ordinario, en el que la letra o la firma pueden ser más que suficiente, y en el caso de no serlo se podría salvar con una pericial.

 

La primera vez que presentamos el mail como prueba, nadie usaba la firma electrónica. Actualmente casi nadie. Entonces, se nos planteó otro problema, y es que aun presentando el soporte digital, esto es, el gestor de correos o directamente desde el servidor, resultaba que los correos electrónicos eran y son perfectamente manipulables.

 

¿Y si presentábamos el disco duro tal cual? Según nuestro amigo informático de batallas, tampoco garantizaba el contenido. El contenido. Precisamente lo que más nos importaba. Ese contenido podía haber sido manipulado incluso por terceros ajenos a los comunicantes, además de por todos los intervinientes en la transmisión del mismo, incluso por los proveedores de servicio. Ese contenido incluso de podría manipular una vez presentado el disco duro como prueba, y nadie se daría cuenta de la manipulación.

 

Sin embargo, había una forma para solventar la validez del email a efectos de que no nos impugnaran la prueba, ya que hay un elemento en los emails que los informáticos saben que es difícil de manipular (imposible en el mundo de la informática, por lo que hemos podido comprobar en todos estos años, no existe), el cual procedimos a su protocolización a efecto de presentarlo en soporte papel para su unión a la demanda. El coste de la prueba fue elevado, pero mereció la pena visto el resultado del procedimiento.

 

Sin embargo, hoy día nos encontramos con muchos compañeros que presentan el mail como prueba con una simple impresión, sin ningún medio que garantice el contenido íntegro, sin que se les ponga ninguna traba de contrario. Y claro, son admitidas como prueba por los juzgados.

 

En asuntos con menos medios económicos, hemos tenido que hacer uso del email impreso en papel como prueba, so pena de su falta de validez, si bien la misma se puede ver complementada con otros medios de prueba de los que se hagan uso en el juicio, siendo la declaración de testigos de mayor importancia, a efectos de hacer valer, al menos como indicios, dichos emails impresos.