¿Podemos usar imágenes de una película para publicarla en nuestra página web o redes sociales?

Nos preguntaba un cliente si podía introducir imágenes de una película en su web. Pues bien, la respuesta es taxativa: NO.

Una película es una obra, que como tal está protegida por las leyes, en nuestra legislación por la Ley de Propiedad Intelectual. Como tal obra, es necesario la obtención de la autorización del autor para su uso y/o divulgación.

Esta es la regla general, que como tal tiene sus excepciones, como son el caso del uso para fines docentes o de investigación, o que dicha obra se transforme creando lo que se denomina una parodia, fácilmente reconocible para el común de los mortales.

El uso de imágenes sin el consentimiento del autor puede conllevar muchos problemas. El menor de ellos es que te requieran para que quites el contenido sin autorización. Lo quitas y punto. Pero en otros casos te pueden a llegar a reclamar la cantidad que debiste pagar si hubieras pedido permiso, la indemnización de daños y perjuicios, y hasta el cierre de la web.

Para usar una imagen en tu web, es mejor ver el régimen de licencia. Busca siempre las imágenes con licencia Creative Commons, sin olvidar que el derecho de autor tiene un doble contenido: el moral y el patrimonial. Por lo que no olvides citarlo. A nadie le gusta que le copien y no digan como mínimo su nombre.

La mayoría de los que usan imágenes de terceros, piensan que otros muchos lo hacen y no pasa nada. Esto no significa que sea legal. Además, hay muchas cosas de las que no nos enteramos, como que con el tiempo esa web terminó cerrando por infracción de derechos de autor. Y son muchas las que lo hacen.

Eso sin quitar que se puede incurrir en un delito contra la propiedad intelectual si la publicación se realiza con ánimo de lucro, directo o indirecto, como por ejemplo, con la inserción de banners publicitarios. En este caso se puede dar con los huesos en la cárcel, entre 6 meses y 2 años, más la multa correspondiente, y la indemnización de daños y perjuicios. En fin, una ruina.

Ya sabes, si quieres publicar la obra de otro, pide permiso. Para ello, puedes dirigirte a cualquiera de las entidades de gestión de derechos, como EGEDA o VEGAP. Más vale prevenir, que curar.