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Tengo un comercio electrónico. ¿Cómo me afecta el nuevo reglamento sobre geobloqueo?

Con el nuevo Reglamento (UE) 2018/302 en la mano, de aplicación a partir del 3 de diciembre de 2018, se impedirá el bloqueo geográfico de usuarios que compran a través de Internet. Es decir, se acabó con las discriminaciones injustificadas en las ventas online.

 

Por tanto, los eCommerce habrán de modificar las condiciones generales para adaptarlo al geoblocking.

 

Así, los usuarios tendrán libre acceso al contenido del eCommerce, sean de donde sean, salvo las disposiciones legales respecto a los menores, a quienes sí se les puede bloquear el acceso.

 

Con independencia de donde radique el usuario, éste podrá adquirir el producto en las mismas condiciones que el resto de los usuarios. Lo mismo es extensible a la forma de pago, mismas condiciones para todos, sin distinción de nacionalidad, residencia, etc.

 

Bien es cierto que el eCommerce no está obligado a entregar el producto a cualquier persona en cualquier lugar, pero sí que tiene la obligación de tener las mismas condiciones de envío para todo el mundo. Así, puedo no enviar a un país determinado, pero el usuario de dicho país puede establecer una dirección de envío a otro país donde sí envíe. La dirección a efectos de facturación será la del país de origen.

 

Y por último, el comerciante podrá ejercer el derecho de retención del producto, hasta que tenga confirmación del pago de la operación.

 

Llega la Navidad, así que toca adaptarse.

 

¿Es necesario depositar ante notario las bases de un concurso realizado a través de Internet?

Concurso online

Concurso online

Alea iacta est, La suerte está echada

La suerte está echada, frase célebre de Julio César cuando cruzó el Rubicón camino de Roma, rebelándose contra el Senado.

Hoy venimos a hablar de la suerte, la de los concursos.

Quien no ha oído aquello de “bases depositadas ante notario”, en infinidad de concursos y promociones realizadas en diversos campos.

 

Esto no es más que elevar a público las bases legales del concurso, dándole mayor garantía o transparencia al consumidor o usuario, que en todo momento podrá comprobar la veracidad de las mismas.

 

Pero, ¿es obligatorio tener siempre depositadas las bases legales de un concurso ante notario?

 

La respuesta es no, si bien, como decimos, da mayor seguridad y transparencia al concurso, pues no conocemos ningún piratilla que se gaste dinero en notarios.

 

¿Dónde se pueden consultar las bases legales que han sido depositadas ante notario?

 

En el Archivo Notarial de Bases de Concursos (archivo Ábaco), creado en el 2003, de acceso público y gratuito, donde se pone a disposición de todos el contenido íntegro de las bases legales del concurso. Dispone de un buscador (Buscador Ábaco) donde se puede meter los registros o bien de la empresa organizadora, o bien del nombre del concurso.

 

Cosa distinta son los aspectos legales que debe cumplirse en toda promoción a través de Internet o las Redes Sociales, conforme a la Ley de Regulación del Juego.

 

¿Cuándo se aplica?

 

  1. Se realice un concurso, aunque sea esporádico, en el que el dinero está por medio, como las apuestas.
  2. Cuando hay que pagar por participar, aunque sea un SMS de pago.

 

¿Cuándo NO se aplica?

 

  1. Cuando no haya nada de valor en juego, ni haya que pagar por participar, o, si se paga, sea solo para gastos y no para ganancia del promotor.
  2. Cuando sea una promoción publicitaria donde lo que se consigue como premio es el producto o servicio en cuestión.
  3. Cuando tenga ámbito local.

 

Pero con independencia de si se aplica o no, lo cierto es que todo promotor debe pasar por caja y abonar las correspondientes tasas, cuyo importe dependerá del tipo de concurso, y solicitar la correspondiente autorización a la Dirección General de Ordenación del Juego u organismo similar autonómico.

 

Pero no siempre es necesario solicitar autorización. ¿Cuándo no? Cuando se el premio dependa de los méritos del concursante y sin que haya que pagar por concursar.

 

No hay que olvidar las condiciones que imponen las diversas Redes Sociales cuando realizas una campaña a través de ellas, por lo que es importante estar informado al respecto si no queremos ver nuestra campaña al traste a mitad de la misma, con toda la inversión que conlleva.

 

También hay que tener en cuenta la política sobre protección de los datos de carácter personal, pues lógicamente se realizará un tratamiento con ellos con el fin de poder dar el premio y, como no, enviarle futuras comunicaciones promocionales.

 

Y no nos olvidemos de las sanciones, porque el incumplimiento, por leve que sea, conlleva multa de hasta 100.000 euros. Si es muy grave, mejor ni lo decimos.

Como ser YouTuber y no morir en el intento

Youtube

Youtube

Las redes sociales padecen las modas. Hoy se lleva ésta y mañana estará de moda otra.

 

Lo cierto es que cada vez escribimos y leemos menos. Nos gusta la inmediatez, y claro, YouTube cumple todas esas premisas. Que queremos saber cómo se hacen unos huevos fritos, pues en lugar de leer grandes e ilustrativas recetas, mejor ponemos un tutorial en YouTube que, cuanto más breve, mejor.

 

Y así nacen los Youtubers, que a base de seguidores terminan haciéndose profesionales y ganan dinero subiendo videos.

 

Pero como todo en la vida, no están exentos de asumir la ley, por mucho que siga pareciendo a la fecha en la que estamos que Internet sea un mundo sin ley. Que no señores, que hay que cumplir la ley aquí y en Pekín.

 

Así, es primordial para aquellos youtubers españoles cumplir con la normativa de los servicios de la sociedad de la información, recogido en la Ley 34/2002, ya conocida por todos como LSSI.

 

De este modo, los youtubers deben identificarse a fin de que los usuarios puedan comunicarse con ellos. Si el youtuber cuenta con una web (lo que ocurrirá en los casos de youtubers profesionales), con la remisión a dicha web donde conste los datos, es más que suficiente.

 

Si no es así, deberá mostrar los datos en algún momento del video, a modo de título de crédito, que animo a meter algo de creatividad al estilo de las mejores películas de cine, que todo suma a la hora de conseguir followers.

 

Si el youtuber es ya un profesional y tiene web propia, además de lo anterior deberá tener una política de privacidad, adecuar su actividad a la normativa sobre protección de datos personales, y una política de cookies.

 

En Internet se debe tener respeto por el contenido de terceros. Tendemos a creer que todo lo que está en Internet es de libre acceso y puedo disponer de ello como me plazca. Flaco error amigo. Hay que obtener el permiso de sus autores para poder disponer del contenido, a no ser que expresamente digan lo contrario.

 

A algunos les gusta que les copie, a otros no tanto. Y a estos últimos los juzgados les da la razón, y no sin motivos.

 

Otras de las normas que se debe cumplir es la Ley General de Publicidad, es decir, que no sea engañosa, ilícita, etc. Es precisamente en la publicidad donde los youtubers sacan tajada a su trabajo, al recomendar marcas y productos y recibir por ello una contraprestación, ya sea en efectivo o en especie.

 

Y cuidado con desprestigiar a la competencia de la marca o producto que anunciamos, ya que las personas jurídicas también tienen honor, pues bien caro le habrá costado tener una buena reputación en el mercado para que un influencer venga a calumniarla. Y eso se cuantifica, y bien caro.

 

El youtuber, al estar realizando una actividad económica, debe darse de alta como autónomo en la Seguridad Social y, lógicamente, en Hacienda, donde como mínimo va a tener la obligación de llevanza de los libros contables y la declaración trimestral de, al menos, el IVA.

 

Y si te animas a ser un youtuber de éxito, aquí tienes un video explicativo de cómo hacerlo:

 

 

Menores ciberacosadores: el caso del profesor hostigado

Ciberbullying

Ciberbullying

 

 

Se habla mucho del cyberbullying y del bullying en la escuela, entre compañeros de clase, con las nefastas consecuencias que ello acarrea para el acosado, que por sus especiales circunstancias se ve totalmente indefenso, y por desgracia con resultados espantosos en algunos casos.

 

En este campo no escapa nadie, ni los profesores.

 

Hace ya muchos años, cuando aun no existían las redes sociales, defendía a profesores que eran acosados por alumnos e, incluso, los padres de éstos. Ahora, con el acceso de los menores a las redes sociales, unido a que cada vez es más temprana la edad a la que se le facilita un Smartphone, se añade el acoso de los profesores en las redes sociales.

 

El supuesto es el siguiente: menor toma foto de profesor y la sube a una red social (Facebook, Instagram, etc).

 

En el mejor de los casos podemos estar ante una infracción administrativa, por cuanto que la imagen es un dato personal, y la publicación de datos de carácter personal en Internet constituye una cesión de datos, y toda cesión de datos debe contar previamente con el consentimiento del interesado, quien debe ser suficientemente informado de la finalidad a la que se destinen los datos.

 

La Ley Orgánica 1/1982, sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, concreta la protección jurídica dada por la Constitución Española, teniendo la consideración de intromisiones ilegítimas:

 

“La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos”.

 

Este es el mejor de los panoramas, puesto que podemos encontrarnos con un delito contra la intimidad y la propia imagen, contemplado en el artículo 197 del Código Penal, a los que se les aplicaría la Ley del Menor, con las medidas contempladas en ellas para reeducar al infractor, y la reparación del daño vía indemnización (responsabilidad civil ex delito).

 

En el caso de un menor de 14 años, éste no tiene responsabilidad penal, pero sí que responderían sus padres o tutores respecto a la indemnización civil ex artículo 1903 del Código Civil, que señala que los padres o tutores son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda.

 

La Ley del Menor traslada esa responsabilidad a los padres, tutores, acogedores y guardadores legales o de hecho, en ese orden. Por tanto, ¿qué ocurre si el acoso (ciber o no) en la red se produce en el colegio?

 

Pues que la responsabilidad civil puede ir de la mano, esto es, solidaria tanto para padres como para el colegio.

 

Ello es así por la obligación que tiene el centro de intervenir cuando de alumnos propios se trata. Si no lo hiciera, habría un delito por omisión, y en el caso de bullying en todas sus modalidades, podría acarrear consecuencias penales para los profesionales de la enseñanza.

 

Me comentaba un profesor amigo que la problemática actual es mayor de lo que se ve en los medios. La cuestión no pasa por prohibir el uso de teléfonos, en parte por miedo a echarse encima la AMPA, sino por fomentar el buen uso de los mismos.

 

Los dispositivos tecnológicos han venido para quedarse: enseñemos a usarlos bien.

 

 

Fashion Law

Marca registrada

Marca registrada

 

La marca en el Derecho de la Moda o “Fashion-Law”.

 

El Fashion Law nace con la intención de quedarse.

 

Todos los sectores de actividad necesitan cada vez más especialistas que provean soluciones ante la complejidad legislativa…

…y las particularidades de cada sector.

 

Hoy traemos a colación el caso del diseñador Ángel Fernández, más conocido por su marca Ángel Schlesser.

 

Él mismo inventó la marca que ha dirigido durante más de 30 años.

 

En la edición de la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid’16, el diseñador no acudió.

 

El motivo: desavenencias con su socio y la anterior venta del 75 por 100 de las participaciones de su empresa.

 

Resulta que su marca formaba parte del activo de su empresa, estando registrada a nombre de ésta.

 

Ahora su propio creador no puede usarla, si las consignas de la empresa son distintas a las queridas por él.

 

Y es que la Propiedad Industrial da derechos en exclusiva a su propietario, en este caso la empresa.

 

¿Qué es lo recomendable en estos casos?

 

Diseñador, registra tu marca a tu nombre, para de esta manera quede siempre dentro de su ámbito de dominio.

 

Cuando la empresa vaya creciendo, no hay inconveniente que la marca forme parte del activo de la misma, siempre que se realicen clausulas de salvaguarda.

 

Registrar una marca debe ser visto como una inversión y no como un gasto.

 

Si no se realiza, cualquiera te la puede quitar, y de nada sirve que puedas demostrar su autoría con su uso anterior.

 

Incidir que las marcas pueden ser denominativas (solo el nombre), gráfica (logotipo que debe contener rasgos distintivos que identifiquen el producto o servicio que se pretende proteger) y mixta (conjunción de las dos anteriores).

 

Para no incurrir en gastos innecesarios, es conveniente hacer una búsqueda de posibles marcas parecidas a la que se pretende registrar, lo que resulta fácil si es denominativa, complicándose respecto a marcas gráficas.

 

En el mundo de la moda es muy común acudir a anglicismos, por lo que es recomendable realizar también una búsqueda por semejanza fonética, que la propia OEPM se encarga, siempre previo pago.

 

El tiempo de protección que confiere la marca lo es por diez años. Llegada la fecha de expiración, la OEPM te avisa para que la puedas renovar con antelación.

 

Hasta entonces, el diseñador solo debe preocuparse de lo que mejor sabe, crear.

Facebook investigada por racismo

Facebook investigada por racismo

Facebook investigada por racismo

Facebook, el gigante de las redes sociales, le salen problemas por todo el mundo. Raro es el país donde no tenga una causa judicial abierta. En esta ocasión es Alemania la que lo está investigando, junto con su fundador Mark Zuckerberg, por permitir el racismo e incitar al odio en su medio.

 

Facebook, como toda empresa norteamericana, tiene unos valores de libertad heredados de su administración pública, extremadamente abiertos, siempre y cuando a ellos no les afecte. Ya sabemos todos que si se tocan sus colores es conveniente estar en forma para salir corriendo. La cuestión es que la red social más popular del mundo no pone coto a expresiones xenófobas vertidas en su medio, con lo que choca de plano con las leyes alemanas, y me atrevo a decir que también con las leyes del entorno europeo.

 

Facebook tiene un especial deber de vigilancia. Dicho deber de vigilancia no debe ser entendido, desde mi punto de vista, en un sentido tan amplio que se asimilen a una vigilancia policial, sino a un verdadero control efectivo, lo que es factible atendiendo al estado de la técnica actual y a que, precisamente Facebook, destaca por ser una red social que no cuida mucho la privacidad de sus usuarios. Por tanto, no hay excusas, y Alemania, si quiere, ganará esta batalla.

Publicación de sentencias condenatorias en Twitter

Poco a poco, la realidad de los juzgados y tribunales se va colando en las redes sociales en general y en Twitter en particular (eso sí, con calzador). El último ejemplo lo encontramos en la obligación impuesta a una concejala del ayuntamiento de Pamplona de publicar una sentencia en la que es condenada en Twitter como reparación a una previa una ofensa al derecho de honor cometida a través de varios tweets. ¿Cómo pensáis que se debería hacer?

Hechos que dieron lugar a la sentencia condenatoria.

Los hechos en los que se basa esta sentencia son los siguientes:

  • Una concejala de un partido político emitió 4 tuits a través de su cuenta de Twitter contra la actuación de otra concejala del mismo consistorio municipal, haciéndose eco del primero de los tuits otro compañero de partido por medio de un retuit.
  • La autora de los tuits no sólo no se retractó sino que los mantuvo en su cuenta de Twitter, a diferencia de su compañero que, tras el revuelo inicial, eliminó toda referencia al RT efectuado.
  • El tema dio lugar a una demanda de civil en la que se pretendía que se declarara que los tuits vulneraban el derecho al honor.
  • La sentencia considera que, efectivamente, hubo vulneración del derecho al honor.

Fallo de la sentencia condenatoria.

La condena a la concejala infractora (su compañero fue absuelto) consistió, en la obligación de la misma de adoptar 3 conductas:

1ª conducta.- Supresión de las manifestaciones que vulneraron el derecho al honor de la demandante de Twitter, por ser la plataforma en la que se efectuaron las manifestaciones.

2ª conducta.- Abstención de llevar a cabo, en el futuro, nuevos actos de intromisión y vulneración del honor de la demandante.

3ª conducta.-  Publicar un determinado tuit de publicidad de la sentencia en su cuenta de Twitter y mantenerlo durante dos meses en la misma.

Supresión del tuit.  

Obviando la segunda de las conductas por evidente, vamos a centrarnos en la primera de ellas, esto es, en la supresión de los tuits que vulneraron el derecho al honor.

Si somos bien pensados y confiamos en la buena fe de la condenada, resulta evidente que accediendo a su cuenta y buscando el tuit en cuestión su cumplimiento sería más que sencillo.

No obstante, ¿qué sucedería si la condenada alegara, bien por ser real bien por mala fe, que ha perdido el control de la cuenta dado su hackeo por parte de un tercero no autorizado que ha querido aprovechar la viralidad de la sentencia para perjudicarla?

En tal caso y a petición las partes deberían actuar de dos formas diferentes: la demandada poniendo los hechos de la pérdida de control de la cuenta en conocimiento de la autoridad judicial para evitar efectos negativos, mientras que la representación procesal de la demandante debería remitir un mandamiento a Twitter para que acatase el fallo y procediera a la supresión de los tuits en cuestión.

Y aquí es cuando se podría liar parda… Porque Twitter, como compañía sujeta a la jurisdicción de los tribunales norteamericanos y no a la de los redes-sociales-azulespañoles, no estaría obligada a nada, máxime con la que han liado en otros casos que ya hemos comentado en otros posts y máxime teniendo la actitud adoptada por ésta y otras redes sociales en cuanto a la consideración de los mandamientos judiciales de terceros países que, a diferencia de los EE.UU., “no están comprometidos con la democracia y la libertad de expresión”.

Publicación de la sentencia.

¿Qué dice la Ley? El artículo 9.2 de la Ley Orgánica 1/82, impone “la publicación total o parcial de la sentencia condenatoria a costa del demandado con, al menos, la misma difusión pública que tuvo la intromisión sufrida“.

¿Qué dice la sentencia? La sentencia condenatoria dispone en su fallo: “Condeno a Dña. […] a hacer público el siguiente mensaje a través de su cuenta de Twitter y a mantenerlo en la web durante al menos dos meses. El texto del mensaje será el siguiente: “Publico este tuit en cumplimiento de la sentencia de 11.10.12 del juzgado de 1ª instancia 5 de Pamplona, que declara que los tuits que remití el 18.03.11 vulneran el honor de Dña. […] (si el texto no cabe en un solo tuit se enviará en varios hasta completarlo, uno a continuación del otro)“.

El cumplimiento de esta parte del fallo de la sentencia presenta varias particularidades:

1ª.- La primera atiende al medio concreto en que ha de tener lugar la publicación: ¿Twitter u otro medio de comunicación?

La L.O. 1/82 hace referencia a una publicación de la sentencia en la que se asegure, entendemos que en beneficio de la perjudicada, la misma difusión que tuvo la vulneración.

Por tanto, son dos los aspectos a tomar en consideración.

De un lado, que la difusión de la sentencia condenatoria tenga la misma difusión que la vulneración; de otro, que lo sea a costa de la condenada, esto es, sin que ello genere coste alguno para la demandante.

El primer aspecto se encuentra íntimamente relacionado con el número de followers de la condenada. Según la sentencia, dicho número ascendía a la modesta cifra de 13 followers, por lo que la difusión inicial de los tuits fue bastante escasa, según afirma la propia sentencia: “en un principio, el contenido de los tweets no trascendió en exceso. Ni los periódicos del día 19.03.11, ni de los días siguientes, se hicieron eco de ellos“.

Es más, según continúa relatando la propia sentencia que “fue tres meses más tarde, el 15.06.11, con ocasión del procedimiento de diligencias preliminares y de su filtración a la prensa, que ésta se hizo eco de los mensajes, y que así su contenido, a través de los foros, trascendió al debate de la opinión pública“. Aplicando la lógica, bien podría tratarse de una filtración de la parte demandante.

El segundo aspecto, atiende a que la difusión no ocasione gasto alguno para la demandante, pero no impone, atendiendo a la letra de la Ley, que se deba publicar en la cuenta de la condenada.

Tomando en consideración lo anterior, el hecho de que Twitter sea una red social de carácter gratuito, que para alcanzar a conocer los tuits de los usuarios haya que seguirlos expresamente, que la cuenta de la condenada contaba con un alcance muy reducido y el enorme eco alcanzado en otros medios con un mayor número de usuarios, ¿podría llegar a interpretarse que sería suficiente para cumplir con la sentencia el acreditar el eco que ha tenido la misma entre los medios de comunicación, tuits y blogs como éste?

2ª.- La segunda atiende a la “variable espacio” y está claramente condicionada por la principal característica de Twitter: la limitación a 140 caracteres de cada tuit.

No pasa nada, la propia L.O. 1/82, impone la obligación de publicación de la sentencia, de forma total o parcial. Lógicamente, en el caso de Twitter resultaría imposible la publicación total, por lo que se impone la publicación parcial.

No obstante, habría que plantearse qué se entiende por publicación de la sentencia: ¿sólo la citación de los datos de identificación de la misma, también de los principales argumentos de su fundamentación jurídica o ha de referirse al fallo exclusivamente?

Tan importante es una condena por una vulneración del derecho al honor como la concreción de qué ha tenido lugar, ya que la finalidad de cualquier norma ha de ser el restablecimiento del orden jurídico perturbado, lo cual implica que el fallo de cualquier sentencia ha de contener una condena proporcional en sus diferentes aspectos.

En el fallo de la sentencia en cuestión la referencia a los tuits es excesivamente genérica, debiendo concretarse a los concretos que motivaron el procedimiento, pues, de un lado, la vulneración tuvo un determinado alcance y, de otro, pudieron existir otros perfectamente legales a los que no puede alcanzar la sentencia por muy condenatoria que ésta fuere.

Por todo ello, entiendo que el texto a publicar debería haber respetado, para tener un óptimo impacto, el número de 140 caracteres, es decir, 1 sólo tuit), pudiendo haberse procedido a la publicación total de la misma por medio de un enlace corto al texto íntegro de la sentencia.

3ª.- La tercera atiende a la “variable tiempo” y también se encuentra condicionada por el carácter cronológico del timeline de Twitter.

¿Garantiza la sentencia que un tuit tendrá la misma difusión? Es posible que los dos tweets en los que se ha de dividir el punto 4 del fallo de la sentencia sean “devorados” por otra decena o centena posterior que la condenada decida, libremente, publicar en los segundos posteriores, lo cual podría hacerse fácilmente por medio de la herramienta de programación de tuits.

Por tanto, ¿asegura eso la difusión? No creemos, sobre todo si lo combinamos con lo dicho con anterioridad.

Conclusiones.

A la vista de todo lo anterior, las conclusiones a las que podemos llegar con ser positivas, al integrar el uso de las redes sociales en el cumplimiento de las sentencias dictadas por los jueces y tribunales, esconde aún ciertos puntos oscuros derivados de las especiales características de este tipo de redes y, dentro de las mismas, de Twitter y del desconocimiento de muchos profesionales del uso real y práctico de las mismas.

Existe aún una larga labor de los profesionales del derecho para lograr que internet y las redes sociales puedan ser empleados con eficacia para la conservación y restauración del orden jurídico, pero entiendo que vamos por el buen camino.

Publicidad, videojuegos, redes sociales y la nube

Si sumamos los términos aglutinados en el título del presente post, el resultado será una multitud de normativa jurídica que no hacen otra cosa que, todo junto, sea un campo de batalla bastante complejo para el jurista.

Hace ya tiempo que existen los denominados advergaming (del inglésadvertising y game) o juegos publicitarios, donde el usuario está continuamente expuesto a la publicidad, más que en ningún otro medio, buscando crear un ambiente en el mismo que le acerque a la marca o producto, ya sea por la pura y simple repetición. En el advergaming todos los detalles son importantes, desde la imagen hasta el sonido y, como no, el propio objetivo del juego.

Después del advergaming vino la publicidad por emplazamiento o publicidadin-game, que a su vez imprime en los videojuegos mayor realismo, tanto que parecen auténticos partidos de fútbol (con sus vallas publicitarias), o una película de acción. Sin embargo, hay estudios que demuestran que el usuario no se fija en dicha publicidad, y posiblemente puedan estar en lo cierto, si bien hay que tener en cuenta que cada uno  de nosotros nos fijamos en la publicidad del producto que vamos buscando, ¿o acaso no recuerdas aquella valla publicitaria del último partido de fútbol al que fuiste?

Pero dicen que el futuro del videojuego está en las redes sociales de geolocalización. En sí, la geolocalización es una la piedra filosofal de lasmarcas, ya que su éxito radica en la capa de información continua que los usuarios vamos dando en tiempo real. La app para móviles Foursquarees el ejemplo más claro de lo que hablamos. En Internet cabe todo, información ilimitada, bastante importante como para pasar desapercibida para el mundo de la publicidad. Los usuarios compiten entre sí, a cambio de dejar información de ellos mismos, de sus gustos. Y eso a las compañías publicitarias les encanta.

Quien mejor conoce nuestros gustos, sin lugar a duda, son las redes sociales. Por tal motivo, con los motores de geolocalización podrán facilitar una publicidad a la carta, totalmente personalizada, ofreciendo servicios y productos a su medida. Y nada mejor para ofrecer dicha publicidad que en un espacio tan lúdico como es un videojuego, que ahora te dan la posibilidad de adquirirlo “gratis” y de poder jugar en cualquier parte del mundo, accediendo al cloudcomputing (aquí conocido como nube) con tan solo logarte, sin necesidad de tener que adquirir una videoconsola, ni esperar a tener que llegar a casa. Pero si gratis está entre comillas no es casual, sino causal, pues eres la moneda de cambio.

Es curioso ver como la Ley General de la Publicidad data del año 1988, cuando Internet era aun casi un experimento militar. Para la industria del videojuego tenemos en Europa el sistema PEGI (Pan European Game Information), y más concretamente para Internet tenemos el sello PEGI Online. En todo esto hay una cosa que me llama la atención, y es que el Arroba redPOSC (Código de Seguridad de PEGI Online) obliga a informar a los titulares de licencias de videojuegos de la existencia de patrocinios o de la existencia de publicidad por emplazamiento, cosa que no ocurre cuando de la publicidad de un campo de fútbol hablamos.  

Cría fama y olvídate de la privacidad

Estoy plenamente de acuerdo con que vamos hacia una sociedad en la que todos tendremos nuestro derecho a disfrutar de 5 minutitos de privacidad en nuestras vidas. Sí, somos exhibicionistas y las redes sociales nos han ayudado a desnudarnos, pero de ahí a que nos tomen por gilipollas media un abismo. Pues bien, en Facebook están dispuestos a tratarnos de tales y a desterrar la privacidad de su red.

¿Tú te has enterado? Yo no.

Y pienso ello porque me acabo de enterar, por vías total y absolutamente indirectas, que Facebook ha estado recogiendo o recabando la opinión de sus usuarios para decidir algo tan relevante como la versión de la política de uso de datos que va a aplicar en lo sucesivo a sus 900 millones de usuarios.

¿No es una cuestión baladí, verdad?

¿Y quién se ha enterado?

Pues casi nadie porque sólo han votado el 0,038% de los usuarios, es decir, 340.000 usuarios.

Vamos, pensando mal seguramente los votantes habrán sido los empleados de Facebook en todo el mundo y sus familiares, porque el porcentaje es ridículamente minúsculo.

¿Cómo lo han notificado para que tenga tan poca incidencia?

A través de un enlace ultra discreto en sus ya de por sí recargadas páginas. Ante lo cual, me pregunto:

¿Cuántas veces te han mandado mails desde Facebook y otras redes sociales a tu buzón de correo para informarte de tonterías varias, tales como que tienes un mensaje de algún usuario, como que quizá conozcas a fulanito o menganito, como que puedes obtener premios deslumbrantes, como que está disponible la enésima versión de quién sabe qué…?

Pues bien, para tonterías como éstas y otras muchas no se cortan un pelo en mandarte un mail o emplear cualquier medio que haga efectiva su recepción, pero cuando se trata de la privacidad de sus usuarios hacen lo mínimo posible.

A Facebook le interesa un rábano la privacidad.

Si al hecho de que los textos legales son, en general, farragosos, aburridos e incomprensibles para el común de los mortales, unimos que Mark Zuckerberg ya sentenció que la privacidad se había acabado, que era necesario alcanzar un 30% de votos para alcanzar el mínimo establecido y que el principal activo  económicamente evaluable de Facebook es la enorme base de datos de que dispone acerca de sus usuarios, las conclusiones caen por su propio peso:

1º.- A Facebook la privacidad le interesa un pimiento.

2º.- Facebook está deseando explotar a su antojo los datos de sus usuarios para obtener más y más ingresos publicitarios.

3º.- Somos mercancía barata para Facebook y casi todas las redes sociales.

4º.- Facebook ha hecho una pantomima para quedar bien en un momento en el que necesita revulsivos ante su fallida salida a bolsa.

5º.- Facebook nos ha dado la herramienta para tener “fama” y ya se sabe, cría fama y échate a dormir…Web

Email como prueba

Arroba

La primera vez que usamos un email como prueba, Internet aun era un bebe con pañales, y ni existía Facebook ni otras redes sociales. Ni siquiera existía Avezalia.

 

Un primer problema que se nos planteaba era el formato en el que presentar dicha prueba, ya que las demandas eran y siguen siendo en soporte papel, y los emails eran electrónicos. ¿Imprimirlos? Podían tacharnos el contenido. No estamos ante un correo ordinario, en el que la letra o la firma pueden ser más que suficiente, y en el caso de no serlo se podría salvar con una pericial.

 

La primera vez que presentamos el mail como prueba, nadie usaba la firma electrónica. Actualmente casi nadie. Entonces, se nos planteó otro problema, y es que aun presentando el soporte digital, esto es, el gestor de correos o directamente desde el servidor, resultaba que los correos electrónicos eran y son perfectamente manipulables.

 

¿Y si presentábamos el disco duro tal cual? Según nuestro amigo informático de batallas, tampoco garantizaba el contenido. El contenido. Precisamente lo que más nos importaba. Ese contenido podía haber sido manipulado incluso por terceros ajenos a los comunicantes, además de por todos los intervinientes en la transmisión del mismo, incluso por los proveedores de servicio. Ese contenido incluso de podría manipular una vez presentado el disco duro como prueba, y nadie se daría cuenta de la manipulación.

 

Sin embargo, había una forma para solventar la validez del email a efectos de que no nos impugnaran la prueba, ya que hay un elemento en los emails que los informáticos saben que es difícil de manipular (imposible en el mundo de la informática, por lo que hemos podido comprobar en todos estos años, no existe), el cual procedimos a su protocolización a efecto de presentarlo en soporte papel para su unión a la demanda. El coste de la prueba fue elevado, pero mereció la pena visto el resultado del procedimiento.

 

Sin embargo, hoy día nos encontramos con muchos compañeros que presentan el mail como prueba con una simple impresión, sin ningún medio que garantice el contenido íntegro, sin que se les ponga ninguna traba de contrario. Y claro, son admitidas como prueba por los juzgados.

 

En asuntos con menos medios económicos, hemos tenido que hacer uso del email impreso en papel como prueba, so pena de su falta de validez, si bien la misma se puede ver complementada con otros medios de prueba de los que se hagan uso en el juicio, siendo la declaración de testigos de mayor importancia, a efectos de hacer valer, al menos como indicios, dichos emails impresos.